IV ENCUENTRO ECONOMÍA Y SOCIEDAD
05-03-2009
Hoy ha tenido lugar en Bilbao la reunión anual del foro que agrupa a asociaciones empresariales y económicas de ámbito nacional y de distintas comunidades autónomas de España.
En ella han participado el Círculo de Empresarios Vascos, como anfitrión del encuentro, la Asociación Valenciana de Empresarios, el Círculo de Economía, el Círculo de Economía de Mallorca, el Círculo de Empresarios, el Círculo de Empresarios de Galicia y el Observatorio Económico de Andalucía. La reunión celebrada por el citado foro en
El documento comienza describiendo los excesos y fallas que desembocaron en la crisis financiera y global, apostando por “acortar la distancia que ha llegado a darse entre la economía financiera y la economía real”, rechazando las “tentaciones proteccionistas”, abogando por la mejora en la regulación y supervisión del sistema financiero, y proponiendo que junto a la normativa legal se desarrolle también “una ética de las finanzas y de la empresa”. En este sentido, el foro empresarial y económico reunido en Bilbao ha visto “necesario revalidar y profundizar en los códigos de buen gobierno de las entidades financieras y de las empresas, y en la responsabilidad que atañe a los directivos”, señalando que “los criterios de remuneración de los consejeros y de los puestos de alta dirección requerirían ser revisados mediante autorregulación, fijando las responsabilidades inherentes a tales cargos”. A lo largo del documento el foro empresarial y económico expresa su compromiso con “un modelo de crecimiento en el que prime la productividad y la innovación”, subrayando que “la recuperación económica dependerá, entre otros factores del restablecimiento del espíritu emprendedor”.
En su reflexión sobre la política institucional, el documento critica la concepción de lo público como elemento auxiliar de lo privado “que da por supuesto que cuando la economía va bien el Estado no tiene nada que decir, y que cuando va mal se recurre con urgencia a él”. Por otra parte, aun asumiendo la necesidad de que se habiliten medidas anti-cíclicas, el foro empresarial y económico defiende en su documento la política de estabilidad presupuestaria, llamando la atención sobre el riesgo que entrañaría un déficit público desbocado. En cualquier caso, hace hincapié en que “la prioridad de las políticas sociales no puede ser otra que la de paliar los efectos de la crisis sobre el empleo”. Y añade: “La cobertura del desempleo y, sobre todo, el esfuerzo por recolocar los excedentes que la recesión ha ido dejando sin trabajo ha de centrar los esfuerzos de las administraciones, siempre en línea con el tránsito hacia un nuevo modelo de crecimiento”. El foro reunido en Bilbao considera, asimismo, que “transcurrido un tiempo prudencial desde que se pusieron en marcha las primeras medidas de estímulo fiscal frente a la crisis resulta obligado que el Gobierno y las demás instituciones concernidas procedan a evaluar públicamente sus efectos reales”. Por último, y en cuanto al apartado de la política institucional, el foro empresarial y económico hace un llamamiento a que “todas las formaciones parlamentarias, y especialmente aquellas que asumen responsabilidades en el gobierno de las instituciones nacionales, autonómicas o locales, se esfuercen en hallar el máximo de coincidencias administrando, además, las divergencias con mesura y afán constructivo”.
El documento, rubricado ayer en Bilbao por el Círculo de Empresarios Vascos, la Asociación Valenciana de Empresarios, el Círculo de Economía, el Círculo de Economía de Mallorca, el Círculo de Empresarios, el Círculo de Empresarios de Galicia y el Observatorio Económico de Andalucía destaca que “el Estado del bienestar del que disfrutamos los españoles representa un logro histórico que ha brindado a la sociedad actual niveles de calidad de vida y de equidad sin precedentes”. Y aboga para que “los esfuerzos públicos se orienten prioritariamente a garantizar una vida digna a los más necesitados”. Junto a ello, el documento advierte sobre la necesidad de que “la sociedad organizada, así como cada ciudadano, procedan a distinguir qué es un derecho social a satisfacer obligatoriamente y qué es una aspiración legítima”, insistiendo en que “el legislador ha de ser cuidadoso respecto a aquello que consigna como derecho”. Señala, además, que “la sociedad civil saldrá más fortalecida cuanta más responsabilidad sea capaz de asumir el ciudadano respecto a su propio bienestar y respecto al porvenir de los suyos”. El documento aboga por un “diálogo franco” en torno al mercado de trabajo, y expresa que “la estabilidad en el empleo constituye un estímulo para el conjunto de la economía. Pero la misma obliga a revisar de manera serena y consensuada tanto la naturaleza de los actuales contratos laborales, como el papel que vienen jugando las políticas activas de empleo o la función que desempeña la negociación colectiva”.

