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La ventaja de Andalucía frente al impacto energético

Un conductor suministra combustible a su coche en plena escalada del precio de los carburantes.

EL CONCISO

La comunidad encara 2026 en una situación más sólida que el conjunto de España, gracias al turismo, el empleo y un tejido productivo menos expuesto a la energía
Justo antes de cumplirse el primer mes de la guerra en Irán, el Banco de España acaba de actualizar sus proyecciones económicas que dejan un marco más ajustado para el país: el PIB avanzará un 2,3% en 2026 y los precios crecerán un 3% en el escenario central y hasta un 5,9% en el más adverso, condicionados por la tensión en los mercados energéticos que ha generado el conflicto en Oriente Próximo. Esta revisión al alza de la inflación y la confirmación de un crecimiento estable conviven con un entorno internacional frágil que obliga a observar con precisión cómo afectará esta dinámica a cada territorio. Andalucía presenta matices propios que influyen en la lectura final del escenario.

La comunidad llega a este ejercicio desde una posición más sólida que la media nacional. El Observatorio Económico de Andalucía confirmó en su informe del cuarto trimestre que la economía regional creció un 3,1% en 2025, tres décimas por encima del conjunto de España, sustentada en la fortaleza de la demanda interna, en la recuperación de la inversión en bienes de equipo y en un mercado laboral que alcanzó niveles históricos de ocupación. Ese dinamismo previo opera hoy como un amortiguador frente al impacto energético, reforzando la resiliencia con la que Andalucía entra en 2026.

El conflicto en Oriente Próximo mantiene una presión elevada sobre el gas y el petróleo. El Banco de España atribuye a este encarecimiento la revisión de la previsión inflacionaria y reconoce que la energía se convierte en el principal foco de tensión para 2026. Frente a esa vulnerabilidad nacional, el tejido andaluz muestra una exposición menor a los sectores electrointensivos, lo que suaviza el golpe inmediato.

El turismo sostiene el pulso de la actividad
El avance de la economía regional se apoya sobre un elemento que mantuvo un comportamiento especialmente sólido durante 2025: el turismo. El Observatorio Económico de Andalucía destacó que la actividad turística cerró el año con cifras muy próximas a récord, reforzando el impulso de la demanda interna y apuntalando la creación de empleo. Esa fortaleza turística se traduce en una mayor estabilidad del empleo, un factor decisivo cuando el Banco de España anticipa una desaceleración del empleo para el conjunto del país.

La capacidad del sector para absorber parte de la subida de costes permite que el efecto energético sea menos intenso que en industrias con una dependencia directa de las materias primas. Además, el sector turístico puede captar demanda que cambie de destino por la crisis bélica en Oriente Próximo. Esos diferenciales explican por qué la comunidad afronta el inicio de 2026 con una base más estable.

La estructura productiva andaluza también contribuye a esta resistencia. El peso del agroalimentario y, especialmente, de los servicios reduce la sensibilidad del territorio a la volatilidad del gas y la electricidad. Esta menor exposición no elimina el riesgo, pero sí modifica su magnitud. Las previsiones del Banco de España dibujan un escenario nacional donde la incertidumbre será una constante, mientras que en Andalucía la reacción puede ser menos abrupta, aunque no exento del riesgo.

El empleo regional resiste mejor la incertidumbre
El Observatorio Económico de Andalucía destacó en el mismo informe que los datos del mercado laboral muestran que la comunidad terminó 2025 con 3.626.800 ocupados, el nivel más alto de su serie histórica, y con 3.581.860 afiliados, lo que supone un crecimiento del empleo del 4% anual y un aumento de la afiliación del 2%. Esa base laboral, que superó la media nacional, funciona como un ancla en un entorno económico que tiende a moderarse y explica por qué Andalucía encara 2026 con mayor firmeza que otros territorios en este contexto volátil.

El Banco de España advierte que la creación de empleo en España disminuirá su ritmo por el encarecimiento energético. Andalucía, sin embargo, encara ese giro desde una posición de partida más favorable. La evolución del mercado laboral se convierte así en un elemento determinante para la comunidad, porque sostendrá parte del consumo privado en un año marcado por la subida de precios.

La combinación entre actividad turística, firmeza del empleo y una estructura productiva menos dependiente de la energía marca un contraste significativo respecto a regiones con mayor peso industrial. Esa diferencia explica por qué la previsión nacional del 3% de inflación, o casi el 6% si el conflicto se enquista, puede tener efectos menos severos en Andalucía.

Un 2026 condicionado por la energía, pero con margen para resistir
El Banco de España sitúa como principal foco de riesgo la evolución de la energía. El escenario central plantea un crecimiento del 2,3% y una inflación del 3%, mientras que los escenarios alternativos muestran una sensibilidad elevada a cualquier alteración adicional. La persistencia del conflicto y la volatilidad de los precios configuran un año donde la certidumbre será escasa.

Aun así, Andalucía entra en este ejercicio con una ventaja relativa: su punto de partida es mejor. La comunidad afronta este periodo desde una base más fuerte, gracias a sectores que mantienen actividad incluso en fases de tensión de precios. Ese diferencial no elimina los riesgos, pero sí permite anticipar que el efecto será más atenuado que en otros territorios.

La clave de 2026 será comprobar si la solidez turística, el mercado laboral y el comportamiento de la demanda interna son capaces de sostener un ritmo estable en un año marcado por la energía. El escenario más probable apunta a una comunidad que resistirá mejor que la media española, aunque igualmente condicionada por los vaivenes de un conflicto que sigue definiendo la economía europea.