Las cifras récord del turismo, el aumento del empleo y la ejecución de los fondos europeos Next Generation siguen impulsando el crecimiento de Andalucía, a pesar de las perturbaciones, sobre todo en lo que se refiere a la inflación, que está causando el conflicto de Irán. El Observatorio Económico de Andalucía (OEA) prevé ahora que la comunidad crezca un 2,7% este año, cuatro décimas por encima de lo que vaticinaba en mayo, más del doble que la Eurozona y algo por encima de España. Para 2027, este impulso desacelerará, y el avance de PIB en el conjunto del año será del 1,9%.
La comunidad se beneficia, según afirma Francisco Ferraro, presidente de OEA, de la buena marcha de España y de que en ciclos expansivos se comporte mejor que la media. «España disfruta de consumo e inversión potentes, ambos sustentados por mercado de trabajo muy dinámico; y ayuda un turismo internacional que es muy probable que cierre el año con un fuerte crecimiento y una elevada rentabilidad para el sector, porque los precios turísticos están creciendo muchísimo», afirma. En el caso andaluz, según afirma Manuel Alejandro Hidalgo, profesor de la Universidad Pablo de Olavide y miembro del panel de expertos del OEA, hay un comportamiento mejor que el nacional en el sector servicios, sobre todo en turismo, comercio y hostelería y también la confianza empresarial se sitúa «bastante en positivo, lo que se traslada a la inversión».
A ello se le añade el buen comportamiento de una industria que «aguanta», según Hidalgo, pese al enrarecido clima geopolítico y la subida del precio de la energía.
El viento de cola todavía es más fuerte, pues, que las dificultades, y eso se demuestra en que el Gobierno ya revisó el crecimiento español al 2,6%, tres décimas más de lo estimado, por ejemplo, por el FMI, y, según Hidalgo, el consenso de analistas ya elevan este indicador al 2,7%, «lo que significa que habrá que revisar el avance andaluz una o dos décimas al alza».
En cualquier caso, los avances trimestrales «se van debilitando ligeramente», tras un muy buen segundo trimestre en el que, según las estimaciones del Indicador Sintético de Actividad (IOEA), el PIB regional creció un 0,8% intertrimestral y aceleró su avance hasta el 3% interanual, situándose por encima de la media nacional (+2,7%) y superando ampliamente el débil desempeño de la Zona Euro (+0,8% interanual).
En el tercer trimestre, el Observatorio prevé en España un incremento del 0,6% frente al 0,7% del segundo. En ello puede influir un «ligero» debilitamiento del mercado de trabajo en el tercer trimestre, cuyas cifras estadísticas están infladas por la regularización de inmigrantes. «Tienen necesariamente que rebajarse, porque no vienen aumento actividad sino de una cuestión meramente administrativa», afirma Hidalgo.
El mayor riesgo de Andalucía: la baja productividad
Frente al panorama optimista, Ferraro advierte de que en el modelo de crecimiento actual está la semilla de «graves riesgos a medio plazo». Explica que «el empleo crece por encima de la actividad (el PIB), lo significa que la productividad decrece, y la perdida de productividad introduce riesgos graves de crecimiento a medio plazo, que son los que han impedido que la economía andaluza converja con la española». «El modelo baja cualificación, bajos ingresos y baja productividad terminan dando la cara en el futuro», avisa.
A corto plazo también hay factores que pueden hacer descarrilar el crecimiento actual. Uno de ellos es la inflación, que ya empieza a impactar en el poder adquisitivo de los asalariados (Hidalgo calcula un recorte del 1% desde julio). Eso anticipa una cierta contracción en el consumo, que puede ser compensada por el hecho de que el empleo siga creciendo y también por la solidez de las rentas del capital.
De momento, en cualquier caso, la subida del IPC (4,3% en agosto según el dato adelantado del Instituto Nacional de Estadística, INE) está bastante circunscrito a la energía (carburantes y electricidad), con un 85% del peso, y sin tanta incidencia en sectores sensibles como el alimentario. En el caso andaluz, la inflación de julio se situó algo por debajo de la española, en el 3,3% (la media fue del 3,6%), por «la diferencia de pesos en la cesta de la compra» y se prevé que en agosto esté también algo por debajo, aunque en lo que se refiere a la inflación subyacente el OEA prevé que la evolución española y andaluza sean muy similares, en el entorno del 2,9%.
El OEA advierte también de una «crisis intensificada del inmobiliario», con una subida de los precios que en el caso de algunas provincias andaluzas está a la cabeza de España. Hidalgo afirma que el visado de viviendas iniciadas está ya en ritmos de crecimientos de dos dígitos, aunque admite que eso es insuficiente para paliar aún el grave déficit de vivienda.
Por último, las exportaciones ya crecen bastante por debajo de las importaciones (por el encarecimiento de la energía), lo que está afectando a la balanza comercial andaluza, una circunstancia negativa compensada por la llegada de divisas por los servicios, tanto los turísticos como los no turísticos, con una intensificación cada vez mayor de la actividad de empresas en el extranjero.
