El ‘think tank’ mejora tres décimas su previsión anterior, hasta el 2,3%, por la buena marcha del empleo, el turismo y la construcción, que amortiguan el efecto del conflicto.
En un contexto global muy complicado y marcado por el cierre del estrecho de Ormuz, el Observatorio Económico de Andalucía (OEA) ha mejorado su previsión de crecimiento para Andalucía y la ha situado en el 2,3%, tres décimas más que en su anterior estimación. Entonces, en pleno tren de borrascas y con el accidente de Adamuz todavía fresco, anticipaba un 2%, algo que finalmente ha revisado visto el buen comportamiento del primer trimestre (+0,7%), un avance idéntico al español pese a las circunstancias mencionadas.
El presidente del ‘think tank’ andaluz, Francisco Ferraro, ha afirmado -durante la presentación del Informe Economía Andaluza Primer Trimestre 2026, realizado en colaboración con la Fundación Cámara de Comercio de Sevilla- que, más allá de las adversidades climatológicas y Adamuz, el todavía buen comportamiento de Andalucía se debe al consumo de las familias, a su vez impulsado por el aumento del empleo hasta niveles récord; a una mejoría del turismo al ser España y la comunidad “destino refugio ante las tensiones bélicas en el Mediterráneo y en Oriente Medio”; y al sector de la construcción, aupado por una mayor inversión residencial y por la ejecución de obra pública al calor de los fondos europeos. A ello se le añade que el mayor gasto en defensa favorece la especialización andaluza en este ámbito, “lo que puede añadir una décima más al Producto Interior Bruto (PIB) y un presupuesto regional “ligeramente expansivo”
Todo ello amortigua, según Ferraro, “riesgos” como la inflación, que puede superar el 3% de media en el conjunto del año; el posible efecto negativo en las exportaciones de la debilidad económica de nuestros principales socios, Alemania y Francia, y una productividad “estancada”. Parafraseando al Premio Nobel Paul Krugman Ferraro señaló que la productividad es «casi todo» para un crecimiento económico “a largo plazo”.
Un modelo de crecimiento «no exportable hacia el futuro
En este punto, Ferraro señaló que la mayoría de los factores que impulsan el crecimiento andaluz y español dibujan un modelo que “no es exportable hacia el futuro”. Estos son, según el catedrático de Economía Aplicada, el aumento del turismo y de la mano de obra extranjera (en gran parte motivada por el requerimiento de mano de obra barata por parte de este sector, pero también de otros), un mix energético que permite la producción de energía más barata y el aumento del gasto público. “Algunos de estos elementos no son sanos para un crecimiento futuro, no sé si es sano que en vez de 100 vengan 300 millones de turistas”, señala Ferraro, quien reconoce que “es cierto que también han crecido los servicios altamente cualificados, y eso también hay que anotarlo”.
También destacó Ferraro que, si se cumplen las previsiones, a final de 2026 Andalucía habrá crecido un 12% por encima del nivel previo al Covid y habrá logrado una cierta convergencia con España en los dos o tres últimos años, algo motivado no solo por el avance del PIB sino por un menor crecimiento de la población (recordemos que este indicador se mide según la riqueza generada por cada habitante).
El OEA ha pronosticado, por otro lado, que la economía andaluza se ralentizará al 1,9% en 2027 si no hay “nuevos factores” que impulsen o hagan retroceder el crecimiento.
Buen primer trimestre pese al tren de borrascas y Adamuz
Para el cálculo del mencionado 2,3% de avance de 2026 el OEA se basa en el incremento del primer trimestre del 0,7%, idéntico al español, y en una proyección para el segundo, que, por ahora, sitúa la subida en el 0,5%. “Si en los siguientes el incremento del PIB es del 0,2-0,3% la previsión del 2,3% se cumpliría”, señaló en la presentación del informe Manuel Alejandro Hidalgo, profesor de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) y miembro del panel del expertos del OEA. Hidalgo afirmó que el arranque del año podía haber sido una décima mejor de no ser por los efectos del tren de borrasca y del accidente de tren de Adamuz, pero prevé que “en los próximos trimestres la resistencia al contexto internacional va a empezar a erosionarse, aunque sea ligeramente”.
Hidalgo precisó que, en lo que respecta al comienzo del ejercicio, el turismo se ha comportado mejor que en meses anteriores y el empleo ha alcanzado máximos, lo que tiene como efecto secundario no deseado un descenso de la productividad. Además, las exportaciones no se han debilitado -como hubiera sido previsible por el cierre de Ormuz- por un “pico de ventas del sector aeronáutico sevillano que se ha dejado notar en las cuentas”. “Este comportamiento (el de las exportaciones) puede ser puntual y volver a debilitarse su aportación al crecimiento”, afirmó. La construcción da síntomas, por otro lado, de reactivación, aunque no de forma intensa, y la industria sufre las consecuencias del encarecimiento de la energía, sobre todo la que depende más de ella.
