Viento de cola

Juanma Moreno felicita a Carolina España

El conciso

Racionalizar el turismo para optimizar sus ingresos o aprovechar la base que ya existe en industria aeronáutica y de defensa son líneas básicas que la Junta debe potenciar en esta legislatura
El Observatorio Económico de Andalucía, que dirige el profesor Francisco Ferraro, pasa por ser el think tank de referencia a la hora de analizar la coyuntura y fijar las previsiones de la economía regional. El prestigio se lo ha ganado a lo largo de los años y sus informes tienen eco en los medios de comunicación y en el mundo empresarial. El último que han presentado fija el crecimiento andaluz para este año en un 2,3%, tres décimas por encima de su anterior estimación, lo que no deja de ser un dato importante si tenemos en cuenta un contexto nacional de alta inestabilidad política y uno internacional de tensión máxima por la guerra de Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y la previsión de que los precios de la energía se mantengan en niveles muy altos. El crecimiento de Andalucía estará basado en el dinamismo de un mercado laboral que no deja de crecer, un turismo favorecido por la crisis bélica en el Mediterráneo oriental y Oriente Próximo, el impulso del sector de la construcción y el auge del a industria de defensa, un ámbito en el que Andalucía tiene ventajas competitivas.

Todos estos factores configuran un panorama que permite ser optimistas en el corto plazo, pero que en el medio y el largo no ocultan las debilidades estructurales de una economía asentada sobre sectores inestables como la agricultura y el turismo. Lo cierto es que llevamos ya varios años con un crecimiento sostenido que ha permitido una ligera convergencia con la media española, aunque en PIB per cápita y en otros indicadores básicos de solvencia y bienestar seguimos a la cola del país. La pregunta a ala que hay que responder es si ese crecimiento ha sido tambièn sano y ha fortalecido la estructura económica de la región.

Andalucía acaba de pasar por unas elecciones en las que el Gobierno de Juanma Moreno ha podido recoger el fruto de estos años de bonanza económica y de florecimiento del empleo. El hecho de que se haya quedado a dos escaños de la mayoría absoluta refleja que el desgaste de casi ocho años de gestión le ha pasado una factura muy reducida. En la campaña, que ha sido bastante dura, no se cuestionó la trayectoria de su política económica, sino la calidad en la gestión de los servicios públicos, en especial la sanidad.

Nada debería cambiar en la legislatura que arrancará tras la constitución del Parlamento el próximo 11 de junio. Vox ni quiere ni sabe meterse en honduras de planificación económica porque sus guerras culturales y políticas van por otro lado y, por lo tanto, la cohabitación a la que se va a ver obligado Juanma Moreno no va a ser un obstáculo en esta materia.

Ante un horizonte que se ve por ahora despejado, pero en el que, según el análisis del propio Observatorio, aparecen en la lejanía algunas nubes negras, la Junta tiene la obligación de aprovechar el viento de cola y prepararse para cualquier coyuntura que se pueda presentar. Racionalizar el turismo para sacarle más rendimiento con un menor número de visitantes y aprovechar las bases que ya existen para impulsar la industria aeronáutica y de defensa son líneas claras en las que el impulso de lo público puede resultar decisivo. Junto a ello es imprescindible impulsar el crecimiento de la vivienda porque ya no es exagerado hablar de una peligrosa crisis social derivada de la escasez y la carestía de los pisos. Si la Junta hace bien los deberes la buena situación se puede prolongar en una legislatura en la que Juanma Moreno no lo va a tener tan fácil como la que acaba de terminar.