Una economía que avanza, pero no lo suficiente para converger con España

Andalucía tiene en el sector energético uno de sus principales potenciales. / El Correo

LA OPINION DE MÁLAGA

Andalucía muestra una dinámica positiva en los últimos años, si bien tiene que fortalecer su presencia en sectores de alto valor añadido como la industria.
La economía andaluza muestra una dinámica positiva en los últimos años. Los datos sobre algunos de los grandes problemas que ha arrastrado durante décadas la comunidad, como son el desempleo, la pobreza -”que sigue siendo elevada, pero se ha reducido de forma significativa estos últimos años”- o el fracaso escolar así lo indican, según el profesor de Economía de la Universidad Pablo de Olavide, Manuel Alejandro Hidalgo.
El dinamismo de los últimos años se refleja en el mercado laboral, ya que, desde 2019, se han creado más de medio millón de puestos de trabajo, según los datos de la EPA, lo que supone un comportamiento mejor que el de la media del país.
En este sentido, Hidalgo subraya que, si bien la diferencia de la tasa de paro se ha reducido -si antes era de siete puntos, ahora se encuentra en el entorno de cuatro y se sitúa en el 14,66%-, “paradójicamente, el PIB per cápita no se ha acercado a la media española, por lo que la economía andaluza ha reducido algunas brechas, pero no la más significativa de todas”.

Ciclo económico positivo
Hidalgo asegura que la economía regional está aprovechando el ciclo económico positivo igual que el resto de España, aunque “cuando las cosas van mal, en Andalucía van peor, lo que hace que pueda perder lo conseguido en muy poco tiempo”.
En lo que se refiere a los sectores productivos, el profesor de la UPO asegura que Andalucía tiene una gran oportunidad para seguir avanzando gracias a la transición energética. “Debemos tener la capacidad de aprovechar esa transición a nuestro favor para obtener ventajas comparativas que permitan hacer crecer nuestra industria y que permitan también alojar inversiones importantes los próximos años. Tenemos capital humano, que desgraciadamente buena parte emigra porque no existe ese tejido productivo, pero que si lo aprovecháramos podríamos enraizarlo en nuestra tierra”, abunda.

Más energía, menos turismo
Además, pone el foco en una circunstancia “que está pasando desapercibida”, como el crecimiento significativo de los sectores servicios de alto valor, como la informática, las telecomunicaciones olas ingenierías, entre otros.
“El punto negativo es que en Andalucía sigue teniendo un peso significativo de sectores de bajo valor añadido, que actúan como una trampa, como el turismo que, siendo muy valioso, fija empleo con bajo salario. Es un sector que no hay que atacar, pero sobre el que no se puede construir una base de crecimiento a largo plazo”, apunta.

En este punto, señala la necesidad de centrar el crecimiento en sectores industriales. “Hay que apostar los de alto valor añadido, exportadores, como es el caso de la aeronáutica, aeroespacial, energía, telecomunicaciones, informática o ingeniería”.
Un futuro de crecimiento
Las previsiones para los próximos meses son halagüeñas. El último informe del Observatorio Económico de Andalucía -correspondiente al periodo entre enero y marzo de 2026- proyecta un crecimiento del PIB andaluz del 2,3% para el conjunto del año, tres décimas por encima de la estimación del trimestre anterior.