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“Blockchain y cuarta revolución industrial”

7 de mayo de 2018Sesiones  

RESUMEN DE LA INTERVENCIÓN DE ADOLFO CASTILLA SOBRE "BLOCKCHAIN Y CUARTTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL"

El blockchain, o cadena de bloques en español, está cobrando más importancia de la que en el momento de su introducción se le suponía. Surgió como soporte del “bitcoin”, una criptomoneda (moneda basada en una transmisión encriptada) sobre la cual tampoco nadie tenía grandes expectativas en 2009 cuando fue lanzada por un oscuro autor, o autores, sobre los que no se conoce nada más que un seudónimo. Sobre quién sea Satoshi Nakamoto (tal es el seudónimo) se han formulado distintas hipótesis, desde que es una persona de diferentes nacionalidades o que es un grupo de especialistas en programación en Internet, hasta que detrás de él están empresas muy importantes del mundo digital.

En principio, el blockchain es un protocolo de programación en Internet, un software o una plataforma; como otros protocolos, permite la construcción de una red social, que es lo que sostiene a las diferentes criptomonedas. Su importancia surge del hecho de ser “una tecnología que registra de manera permanente las transacciones de una manera que no pueden borrarse o alterarse posteriormente y que sólo puede actualizarse secuencialmente, manteniendo en esencia la trazabilidad de la información”.

En suma, se trata de una tecnología que introduce en Internet la noción de confianza total, libre y descentralizada, llamada a eliminar los numerosos intermediarios que suelen darse en nuestro mundo actual; de ahí que sea capaz de alterar numerosos aspectos de nuestra vida y todo tipo de negocios a través de su poder descentralizador. Su importancia para todos viene de la mano de su interpretación como una nueva fase de Internet; la primera fue la de Internet mismo como hardware de nodos y redes de comunicación, la segunda la de la “World Wide Web” y la tercera la de blockchain.

Esa tecnología, además de dar soporte a las criptomonedas, puede darlo también a redes de infraestructuras o a sistemas informáticos, servir como plataforma de transacciones, como base de datos descentralizada o como libro mayor abierto y distribuido de contabilidad, entre otras muchas aplicaciones.

Entre sus ventajas, tiene la de ofrecer más garantías que las tecnologías actuales de transmisión de información en internet (e incluso que el producto que le ha servido para darse a conocer, las criptomonedas), ya que, en esencia, lo que hace es establecer una nueva capa de servicios de confianza en Internet. Cobra importancia al principio de lo que se está llamando la Cuarta Revolución Industrial porque, como algunos autores actuales sugieren, es lo que puede dar lugar a una verdadera “revolución industrial en Internet”. Los negocios en Internet han sido hasta ahora difíciles y el blockchain puede facilitarlos.

Es bastante previsible que el desarrollo de sus posibilidades y aplicaciones sea lento y de larga duración, así como que se enfrente a grandes (puede decirse también enormes) problemas y obstáculos de índole tecnológica y también socioeconómicos. Pero, de ser bien usado, favorece los intercambios desde puntos de vista distintos a los que se han adoptado en el desarrollo de otros instrumentos tecnológicos del pasado reciente: intercambios personales, de software, de tipo colaborativo…

Esta posibilidad, no obstante, se presenta también como un obstáculo tecnológico para su implementación con carácter masivo, puesto que exige un nivel elevado de conocimiento y dominio del uso de la tecnología en general. En el ámbito socioeconómico, los obstáculos principales son que, en función de sus características, los gobiernos tenderán a crear problemas para su desarrollo o tratarán de utilizarlos, al igual que las grandes empresas; igualmente, y de forma inicial, destruye empleo, puede ser utilizado para la vigilancia y el control de la ciudadanía y requiere mucha energía.

En el aspecto industrial, tras las revoluciones de la mecanización (primera), de la producción en masa (segunda) y de la electrónica (la tercera), la cuarta puede estar protagonizada por la tecnología del blockchain en áreas como las manufacturas, la logística, el transporte, la energía, la defensa, los seguros y servicios financieros, las infraestructuras de todo tipo, la salud… En los servicios públicos, sus aplicaciones más inmediatas se presentan en los registros, la emisión de pasaportes, las subastas de compras, las licencias, las patentes, los impuestos, las votaciones, etc. En definitiva, paradigmas hoy en construcción como el internet de las cosas, la ciudad inteligente, la casa conectada… pueden recibir un impulso decisivo con esta tecnología.

En el empleo, la incidencia conjunta de la dinámica de transformación digital impulsada por la información digital, la automatización, la conectividad y el acceso digital al cliente, y favorecida por la tecnología de blockchain se estima que puede desembocar en la desaparición de la mitad de las profesiones actuales, pero al mismo tiempo hará surgir otras nuevas; también exigirá nuevas destrezas en una mano de obra mucho más cualificada, lo que, a su vez, planteará un cambio trascendental en el mercado laboral, al hacer desaparecer empleo asalariado convencional, que deberá ser sustituido por trabajadores en régimen de autoempleo.

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