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Sesión “La crisis en los precios de la electricidad”

18 de octubre de 2021Sesiones  

RESUMEN DE LA INTERVENCIÓN DE JOSÉ DOMÍNGUEZ ABASCAL SOBRE "LA CRISIS EN LOS PRECIOS DE LA ELECTRICIDAD"

El precio mayorista en el mercado diario de la electricidad se ha multiplicado por cuatro en los últimos seis meses y eso ha hecho que la factura de la luz en los consumidores haya subido un 20% aproximadamente, lo que ha generado la consiguiente alarma en la sociedad, ya que esa subida del precio de la energía (euros por megavatio hora, €/MWh) tiene su incidencia en toda la actividad económica, mucho más en el actual proceso de salida de la crisis sanitaria derivada de la pandemia de la covid-19. Este es el resumen de la crisis de precios que esbozó el catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Sevilla y ex secretario de Estado de Energía en el gobierno de España, José Domínguez Abascal, al inicio de su exposición.

Parte del problema se encuentra en el actual sistema de fijación de precios de la energía en el mercado diario en España. En él se establece un mecanismo de subasta en el que serán las centrales con costes de explotación menores las que primero aportarán a la red eléctrica, siendo posteriormente las de costes mayores las que se conectarán hasta igualar la oferta con la demanda global de energía. Al final de la subasta, todas las tecnologías cobran según el precio de la última que entró, es decir, la más cara.

Las tecnologías que entran primero son la nuclear (22%) y las renovables (eólica y solar (alrededor de un 21% del total dependiendo del día), después la cogeneración y otras tecnologías de menor capacidad (12%), la hidráulica (18% en un día típico), luego los ciclos combinados (constituidos por dos ciclos termodinámicos de vapor y gas, otro 20%).

Estos ciclos combinados, que sólo suponen el 18% de la energía suministrada, dependen mucho del precio del gas y de los derechos de emisión de CO2, muy elevados por un acuerdo europeo y un mercado en cierto modo especulativo; a su vez, el precio del gas ha subido hasta los 100€ el MWh, lo que hace que el precio del mercado diario de electricidad no está lejos del precio medio de generar la electricidad con la tecnología de ciclo combinado, ahora escalando por encima de los 200 euros. Es sorprendente comprobar que el resto de las tecnologías productoras, que suponen el 82% del consumo no consiguen reducir ese precio de 200 euros(porque todas cobran como la más cara) aunque tengan costes de producción mucho más baratos (aproximadamente 42€ la nuclear, 22€ la renovable, y casi gratis la hidráulica).

Y es sorprendente el caso de los productores de hidráulica, que tienen establecido el llamado precio de oportunidad, circunstancia que tienen reconocida desde antes de la aprobación del actual sistema; en esta situación, el precio que establecen es casi el mismo que el del ciclo combinado, pese a que su coste actual de generación es prácticamente cero. Ese reconocimiento viene del momento (normalmente, antes de la transición democrática) en el que se hicieron las cuantiosas inversiones que suponen la construcción del embalse que genera esta tecnología.

Al respecto de los altos costes de generación de las centrales de ciclo combinado, la subida del precio del gas se explica, entre otras cuestiones, porque el invierno pasado fue largo y frío, lo que provocó un elevado consumo y, por consiguiente, una caída de las reservas, que hoy son más bajas que el año pasado; a su vez, el suministro desde Rusia se está viendo sometido a tensiones por diferentes motivos, incluidos políticos, y España también está sufriendo los efectos del conflicto entre Argelia y Marruecos que inciden en el suministro que recibimos del gas del primer país, pero cuyo transporte pasa por el segundo.

Y por otro lado, la decisión de la Unión Europea de acelerar la transición energética como consecuencia de la amenaza del cambio climático supone que las previsiones de amortización de las inversiones hechas previamente en tecnologías que se quieren abandonar (carbón, hidrocarburos…) deben acelerarse y que no se hagan otras nuevas. A eso se une el que los derechos de emisión de CO2 también están incrementando sus precios (al doble, aproximadamente en el último año), lo cual es lógico, puesto que si queremos reducirlas habrá que aumentar su coste para desincentivar hacerlas.

En Europa, otros países con precios mayoristas más elevados que nosotros son el Reino Unido, Portugal e Italia, mientras que otros como Francia y Alemania lo tienen más bajo. Francia porque el 70% de su sistema de generación de electricidad proviene de la energía nuclear, y Alemania porque tiene un sistema en el que los contratos en el mercado libre son la mayoría, lo que estabiliza el precio. En nuestro caso, por ejemplo, el 36% de los contratos en el mercado del pequeño consumo está indexado al precio mayorista diario y eso condiciona mucho el precio final.

Hay otro problema que tuvo su origen después de la aprobación del actual sistema y que incide a través de lo que en la factura de la luz se consideran “precios regulados”; y es que, en la primera década de este siglo, se decidió incentivar la instalación de sistemas renovables mediante el establecimiento de un precio fijo a los productores; como las tecnologías de entonces eran más caras que las actuales, ese precio, en algunos casos, está por encima del coste actual, además de haber originado un déficit y una deuda que actualmente se está repercutiendo en la factura de los consumidores lo que genera una parte de la factura de la electricidad que puede alcanzar hasta el 15% del total.

La no modificación de este sistema en años anteriores ha originado que el problema se haya disparado en el momento en el que los nuevos proyectos de renovables aún no han entrado totalmente en el sistema de distribución, coincidiendo con la aceleración de la transición hacia fuentes que afecten menos al medio ambiente, además de los problemas vinculados al precio del gas.

Las acciones del gobierno han supuesto reducir algunos de los beneficios de los proveedores de tecnologías no afectadas por la subida del coste del gas, lo que ha generado el rechazo de los productores afectados, y también ha reducido los impuestos incluidos en la factura a los consumidores, lo que repercute en los ingresos del Estado. Según el ponente, en España hemos llegado tarde a un cambio que permita hacer subastas entre los proveedores de las distintas tecnologías, al tiempo que no han caducado las antiguas concesiones que encarecen el suministro de energía diaria.

Afrontar los problemas que se derivan de este complejo escenario requiere de una gran valentía en la toma de decisiones políticas. Una forma de evitarlos sería, como es la recomendación de la Unión Europea, no entrar en esa problemática sino centrarse en un sistema de ayuda a los consumidores más vulnerables, como se hizo en la etapa en la que el ponente fue secretario de Estado de Energía. No obstante, a medio plazo, y a tenor del nivel de crecimiento del suministro de electricidad generada por energía fotovoltaica, los precios pueden iniciar la desescalada en el segundo trimestre del año próximo, para parecerse a continuación más a los que estuvieron vigentes en el año 2019.

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