La región avanza en su proceso de convergencia con un alza del PIB del 12,9% desde 2018, seis décimas más que la media española, y cifras récord de ocupación y de creación de empresas en 2025, pero aún afronta importantes retos estructurales.
Aunque en España sigue existiendo un norte y un sur económicos, en los últimos años la brecha competitiva entre regiones se ha ido reduciendo sin prisa pero sin pausa y Andalucía ha sido, y es, una de las comunidades autónomas que está convergiendo «más intensamente«. Así lo reflejaba el último Informe de la Competitividad Regional en España 2025 del Consejo General de Economistas, que ponía en valor la mejoría registrada en numerosos parámetros, como el entorno económico, el mercado de trabajo, el marco institucional, las infraestructuras básicas o la innovación.
Y es que, aunque todavía tiene por delante un largo camino por recorrer, Andalucía ya no es una comunidad rezagada en el pelotón del crecimiento económico español, sino uno de sus motores de impulso. No en vano es la tercera mayor economía regional de España y se ha marcado el objetivo de erigirse en la primera, sin duda una meta muy ambiciosa frente a las economías más dinámicas del país, aunque establecida en el marco de una fase de convergencia gradual.
Crecimiento
El PIB andaluz creció un 3,2% en 2025, cuatro décimas por encima del promedio nacional (2,8%), superando los 234.218 millones de euros, según datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA). No es un dato aislado. De hecho, la economía andaluza, que ha pasado de un volumen a precios corrientes de 184.364 millones de euros en 2022 a los 234.218 millones actuales (un salto cuantitativo de 49.854 millones en un trienio), también creció por encima de la media nacional en 2024: un 3,7% frente al 3,5% del conjunto de España, corroborando su tendencia positiva, según los datos de Contabilidad Regional del INE.

Una trayectoria ascendente que queda reflejada en el balance de los últimos años: desde 2018, el PIB real de Andalucía ha crecido un 12,9%, seis décimas más que la media española y muy superior al promedio de la UE. Un dato que cobra aún mayor relevancia si se tiene en cuenta que se ha registrado durante un periodo marcado por sucesivas crisis (Covid, guerra en Ucrania, conflicto en Oriente Próximo…). Para 2026, el último Observatorio Regional de BBVA Research pronostica un crecimiento del 2,4% en Andalucía, en línea con el resto del país si se cumplen sus vaticinios.
La velocidad de crucero que ha tomado la economía andaluza se refleja también en sus datos de empleo, que muestran un mercado laboral sólido y en ascenso, con 3,62 millones de ocupados al cierre de 2025, un 4% más que el año anterior y la cifra más alta de su historia, de acuerdo con la encuesta de población activa (EPA). Su tasa de paro, aunque todavía muy elevada, despidió 2025 en el 14,7%, su nivel más bajo desde 2008. Estas cifras ilustran, y confirman, la capacidad de la economía andaluza «para generar empleo de manera sostenida», según el último Observatorio Económico de Andalucía.
Ese dinamismo laboral es fruto y reflejo, a su vez, de un tejido productivo que se renueva, fortalece y crece, con cifras récord de creación de empresas: 21.560 en 2025, un 7,6% más que el año anterior, mientras que la capacidad exportadora de la región aumenta con unas ventas récord al exterior de 40.433 millones el año pasado, siendo además la única de las tres grandes comunidades exportadoras (las otras dos son Cataluña y Madrid) que cerró con superávit comercial.
En este escenario, que es el resultado de unas políticas que en los últimos años apuestan por las bajadas progresivas de impuestos y que han propiciado un entorno institucional y jurídico estable, también la inversión extranjera ha ido ganando peso en la región, donde ha pasado de poco más de 595 millones en 2023 a 1.364 millones en 2025. Y aunque «el sector servicios y el turismo mantienen su papel como motores estructurales de la economía regional», según el Observatorio Económico de Andalucía (sin olvidar el sector primario, vital todavía para muchas familias andaluzas), la comunidad avanza hacia la diversificación de la mano de la innovación, la tecnología y la transformación industrial, objetivos coherentes con esa creciente capacidad de atraer inversiones y nueva savia empresarial hacia la región.
La industria andaluza, cuyo índice de producción creció un 8,8% en 2025 frente al modesto 1,3% de la media nacional, puede verse significativamente reforzada por el obligado aumento del gasto en Defensa tanto en España como en Europa, dada la especialización de la industria regional en este sector. No hay que olvidar que las provincias de Sevilla y Cádiz albergan plantas de Airbus, Navantia y de industrias auxiliares.
Desafíos y asignaturas pendientes
A ello se añade preservar su atractivo para el turismo, pero avanzando hacia un modelo que prime la calidad sobre la cantidad; abordar los cuellos de botella en la oferta de mano de obra cualificada en sectores como la construcción, la agricultura y la hostelería, o el problema del acceso a la vivienda, compartido con el resto de España.
Sin olvidar la necesidad de desarrollar infraestructuras eléctricas acordes con el potencial de Andalucía en energías renovables, esenciales para el crecimiento industrial, o de acometer inversiones para hacer frente al reto del cambio climático y las limitaciones hídricas de la región, cuestiones que, en este caso, dependen en gran medida del Gobierno central.
