Andalucía volvió a acercarse a la media española en 2025. La comunidad elevó su nivel de convergencia hasta el 76,2% del PIB por habitante medio nacional, frente al 75,3% registrado un año antes, y se sitúa ya a cinco décimas del nivel relativo que mantenía antes de la crisis financiera. El avance, de 0,9 puntos, prolonga la mejora observada en los últimos años y permite recuperar buena parte del terreno perdido durante la década anterior.
La Junta de Andalucía sostiene que la comunidad ha recuperado 2,1 puntos de convergencia desde 2018, lo que equivale a cerca del 80% de los 2,6 puntos perdidos entre 2008 y 2018. Según los datos difundidos por el Gobierno andaluz, el PIB por habitante se situó en 26.091 euros en 2025.
La convergencia se mide mediante la comparación del PIB por habitante andaluz con la media española. Las cifras difundidas por la Junta prolongan la tendencia reflejada en los datos públicos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La comunidad pasó del 74,2% de la media española en 2019 al 75% en 2023, dentro de una trayectoria de mejora gradual que ahora se acelera con el dato correspondiente a 2025.
La brecha se reduce, pero sigue lejos de cerrarse
La mejora no implica una equiparación con la economía española. Alcanzar el 76,2% de la media nacional significa que el PIB por habitante andaluz sigue situándose casi una cuarta parte por debajo del promedio español, pese al avance registrado en los últimos años.
La posición relativa de la comunidad tampoco cambia de forma sustancial dentro del mapa autonómico. Los últimos datos completos publicados por el INE situaban a Andalucía en la parte baja de la clasificación regional en PIB por habitante, con 24.542 euros en 2024, pese a crecer por encima de la media nacional ese año.
El contraste con la década anterior muestra, no obstante, una evolución diferente. Entre 2008 y 2018, Andalucía pasó del 76,7% al 74,1% de la media española, una pérdida de 2,6 puntos. El dato de 2025 reduce esa distancia hasta situarse a apenas cinco décimas del nivel relativo alcanzado en 2008.
La mejora coincide además con un mayor dinamismo económico. La Junta destaca que el PIB real andaluz creció un 3,2% en 2025, cuatro décimas más que el conjunto de España. Según el Gobierno andaluz, desde 2019 la economía de la comunidad acumula un crecimiento del 12,9%, frente al 12,3% nacional.
La Junta sostiene que esta evolución se ha producido pese a factores adversos como la pandemia, el repunte de la inflación, los conflictos geopolíticos internacionales o los efectos de la sequía sobre la economía andaluza. Para el Gobierno de Juanma Moreno, los datos reflejan un cambio de tendencia respecto a la década anterior y responden a las medidas de simplificación administrativa, política fiscal y apoyo al tejido empresarial impulsadas desde 2019.
La consejera de Economía, Hacienda y Fondos Europeos, Carolina España, aseguró que Andalucía está recuperando el terreno perdido en términos de convergencia con España y atribuyó esa evolución a las políticas económicas impulsadas por el Gobierno de Juanma Moreno desde 2019. «Estamos compitiendo con una mano atada a la espalda», afirmó al sostener que Andalucía recibe 1.634 millones de euros menos al año de los que le corresponderían para financiar los servicios públicos, según los cálculos de Fedea.
España sostuvo que esa infrafinanciación obliga a la comunidad a avanzar en convergencia en condiciones menos favorables que otros territorios y defendió que, con un sistema de financiación diferente, Andalucía progresaría más rápido.
Crecimiento o demografía
El debate ya no está en los datos, sino en qué los explica. Parte de los economistas sostiene que la mejora no se debe únicamente al crecimiento económico, sino también a la evolución de la población.
El Observatorio Económico de Andalucía (OEA), un foro de análisis integrado por economistas y empresarios, ha defendido en distintas ocasiones que una parte relevante del acercamiento a la media española responde al menor crecimiento de la población andaluza respecto al conjunto del país. Al dividirse la riqueza generada entre un número de habitantes que aumenta a menor ritmo, el PIB por habitante mejora aunque el crecimiento económico no sea necesariamente superior al nacional.
El OEA no cuestiona la mejora reflejada por las estadísticas, sino la interpretación de sus causas. Su presidente, Francisco Ferraro, ha sostenido que la productividad sigue siendo el principal reto estructural de la economía andaluza. En diferentes análisis y debates impulsados por este foro, los economistas que participan en el OEA han señalado el tamaño empresarial, la innovación, la cualificación del capital humano o la especialización productiva como factores determinantes para consolidar una mejora que, pese al avance de los últimos años, mantiene a Andalucía en torno a tres cuartas partes de la renta media española.
