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“Contra el capitalismo clientelar”

09 mayo ,  

RESUMEN DE  LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO "CONTRA EL CAPITALISMO CLIENTELAR" A CARGO DE IGNACIO GOMÁ LANZÓN, SEGISMUNDO ÁLVAREZ E IGNACIO GOMÁ GARCÉS

Contra el capitalismo clientelar” es el segundo libro del colectivo Sansón Carrasco, en el que se agrupan los editores de la página web que actualmente se denomina “Hay Derecho”. La anterior publicación, titulada “¿Hay derecho? La quiebra del Estado de derecho y de las instituciones en España”, se interesaba por fenómenos tales como la mala regulación, la politización de las instituciones españolas, la connivencia entre poderes públicos y privados, la falta de separación de poderes, el incumplimiento de las leyes, etc, etc, destacando principalmente sus nefastos efectos para la convivencia democrática en nuestro país y la calidad de nuestras instituciones.

En este nuevo libro se pone el foco con un poco más de detalle en los aspectos económicos de esta misma cuestión y las consecuencias de ese deterioro en los bolsillos de los ciudadanos, contribuyentes y consumidores.  Estos aspectos económicos y los poderosísimos intereses creados explican por qué muchas deficiencias institucionales son tan resistentes a las reformas. De alguna manera, el capitalismo clientelar es la espina dorsal de un Estado clientelar cuya manifestación externa más evidente es un Estado de Derecho débil y unas instituciones capturadas por los intereses de unos pocos.

Los autores no entran a analizar desde un punto de vista cuantitativo o cualitativo las concretas ineficiencias que este tipo de capitalismo supone para la productividad de la economía española, el modelo de crecimiento económico o la innovación –aunque alguna referencia se hace a ello en el capítulo primero–; lo que les interesa son las debilidades institucionales que permiten, o incluso motivan, que esas ineficiencias se produzcan, los instrumentos jurídicos públicos y privados que se utilizan para construir el capitalismo clientelar en España y por qué las instituciones son incapaces de frenarlo.

Estos objetivos se abordan desde la premisa de que el capitalismo clientelar es el reverso íntimo de una democracia de baja calidad. Siguiendo la frase que el famoso confidente del caso “Watergate” (Garganta Profunda) le dice al periodista del Washington Post en la película “Todos los hombres del Presidente (“follow the money” sigue el dinero), siguiendo el dinero se ponen de manifiesto dónde están las verdaderas resistencias (y fortalezas) de nuestro sistema político y económico, no las aparentes o retóricas, y cuáles son los problemas que hay que abordar para regenerarlo.

El libro no está hecho sólo para economistas o juristas. Conscientes los autores de que las relaciones entre las administraciones y la ciudadanía, o de cómo funcione el mercado o cómo se gobiernan las empresas no es algo que solo afecte a los especialistas, a los políticos o a los profesionales, ejecutivos o empresarios, sino de que afecta y debe interesar al conjunto de la sociedad, los temas abordados se presentan con textos claros y en lenguaje que huye de los tecnicismos, pero sin olvidar el rigor que se le debe pedir a profesionales como los autores, notarios y abogados del Estado; en síntesis, no se necesita dominar los aspectos técnicos de la Economía, la Política o el Derecho para entender la importancia de las cuestiones planteadas.

Que sean las empresas más eficientes y no las mejor relacionadas las que triunfen en el mercado interesa mucho a todos los ciudadanos, y no solo por razones económicas sino también políticas y sociales. Para hacernos una idea de cómo funciona nuestra economía de mercado y ejercer lo que Ha Joon Chan denomina una  “ciudadanía económica activa”, basta con saber cómo funcionan las cosas y qué intereses están en juego.

La economía se debe regir por criterios de competencia y no de lealtades. En un país donde el Estado controla el 50% de la economía, la contratación pública supone cerca del 40% y los sobrecostes pueden llegar a un 20% de lo contratado inicialmente, el capitalismo clientelar puede considerarse como omnipresente. Su creación surge de la captación de los reguladores o de los aplicadores de las normas, de la falta de órganos de control independientes del ejecutivo, de la politización de la cúpula judicial…

Sus métodos pueden ir desde los más diáfanos, como el pago a altos funcionarios, hasta los más sutiles, como las llamadas “puertas giratorias” en los sectores más sometidos a la regulación pública (sector eléctrico, otras energías, bancos…), pasando por intermedios como la financiación de los partidos, etc.

Para su implantación en la sociedad y conseguir una cierta aquiescencia de la ciudadanía, este capitalismo clientelar no sólo actúa ante las administraciones públicas sino que extiende su influencia hacia los grandes despachos de abogados, los medios de comunicación, los “creadores de opinión”, etc.

El libro se abre hacia el amplio segmento de la juventud abordando aspectos muy novedosos como los nuevos servicios creados sobre la base de las nuevas tecnologías, tanto en sus aspectos jurídicos como en el ámbito de la aportación a la apertura de la sociedad hacia nuevos horizontes.

En suma, el libro llena un vacío existente en la literatura española sobre un fenómeno que adquiere, en esa zona fronteriza entre la Política, el Derecho y la Economía, una especial relevancia a la luz del deterioro institucional, que es el foco que ilumina siempre la escena. Y todo ello en el convencimiento de que un sistema democrático no puede existir fuera del Estado de Derecho.

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